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La carta de amor al pueblo persa de Javier Tolentino

on June 09, 2020 in Verkami Stories

Se explica a sí mismo como cronista cinematográfico que ama la radio, pasiones que a lo largo de los años ha hecho confluir en proyectos como De Cine en Radio 1, El otro cine es posible en Radio 5 y, muy especialmente, El séptimo vicio en Radio 3, programa que dirige y presenta desde hace más de dos décadas. Ahora Javier Tolentino da un paso más en su amor por el séptimo arte debutando como director con Un blues para Teherán, su particular carta de amor al pueblo persa, aventura que ha propulsado a través de una campaña en Verkami. "Mi cariño y mi afecto por Irán nace primero de mis lecturas por la poesía persa, de mi amor por la música tradicional iraní, kurda, taleshi…", recuerda el crítico y cineasta. "De mis viajes por Irán y de mi admiración por el cine iraní que me ha mostrado los cimientos del cine poético de la ficción y de la no ficción".

Texto: Oriol Rodríguez

¿Qué recuerdas de la primera vez que visitaste Irán?

Ya no me acuerdo las veces que he viajado por Irán, quizás una media docena de ocasiones. Y cada una de ellas la impresión y la atmósfera es diferente. La primera vez quise llegar a Kabul, desde Kandahar, saliendo de Kermán. Otras veces he llegado por el desierto persa o al sur, por las islas del Golfo Pérsico. La última vez, rodando por el Caspio. La primera sensación, el primer viaje fue un bautismo hacia la historia, hacia nuestros propios orígenes. Occidente viene de ahí, nuestra cultura procede de Mesopotamia: caldeos, persas, egipcios, atenienses, romanos, latinos… Ese es nuestro origen y lo percibes cuando escuchas su música, cuando comparten una comida contigo, cuando reconoces la sutileza de su literatura, de sus cuentos.

¿Trabajando en la película, has descubierto aspectos del país que hasta ahora desconocías o a los que no le habías dedicado demasiada atención?

Sí, no tenía mucha idea por dónde van los sentimientos políticos de los ciudadanos iraníes. Daros cuenta que la propaganda oficial no te permite conocer más que a sus políticos o lo que piensan sobre este tema cineastas, periodistas… Pero desconocía la opinión del pueblo llano persa, por ejemplo, sobre el regreso del rey de los persas, sobre Occidente. Lo que opina realmente el pueblo de a pié sobre los norteamericanos…

¿Cómo surgió la idea de Un blues para Teherán?

Nace de un encargo por escribir un diario de viaje a través de Irán que me hace una editorial. Al escribir me doy cuenta que hay que cambiar el lápiz por la cámara, porque Irán es, sobre todo, luz y sonido. El aroma de azafrán, los colores ocres del Kurdistán y la luz del Caspio y del delta hay que captarlo con imágenes… Ahí nace.

Irán es luz y sonido

¿Cómo te lanzaste a la aventura de la dirección?

Bueno, por el empuje de Sandra Mora de la productora Quatre Films, que creyó de inmediato en el proyecto. Dirigir una película, después de haber dirigido muchos guiones para la radio y para cortometrajes no es tan diferente. Llevo viendo y analizando cine más de tres décadas y no me siento ajeno ni a la comunidad cinematográfica ni al plató de rodaje, donde creo que me siento como pez en el agua.

¿Cómo está resultando la experiencia?

Muy grata. Como explicaba, la estructura de trabajo que construyo es la misma que llevo a cabo en otras actividades de mi oficio y la base está en el proyecto y en el equipo de trabajo. El resultado siempre es el debate profesional y entre profesionales que genera el proyecto. La base es si la película que has imaginado está bien inventada, si es una buena idea. A partir de ahí, trabajo, sentido común y hacer la película que te gustaría ver.

A la hora de iniciar el proyecto... ¿buscaste referentes e influencias en otras películas y documentales?

Esta respuesta ahora es imposible detallarla. Las influencias que reconozco son muchísimas, otra cosa es que luego eso se note en la pantalla. Desde el cine iraní de Abbas Kiarostami y Darius Merjhui, al cine chileno de Patricio Guzmán, el cine español de Guerín y de Martín Patino…

Explicas que Un blues para Teherán más allá de su pulsión artística también nace con la idea de derribar los estereotipos de la sociedad iraní.

Está claro que no pretendemos hacer un documental turístico de Irán, nada de palacios, de monumentos o del museo arqueológico de los persas, de sus alfombras o de sus arroces. Pero no es tanto de derribar eso, eso queda para otra gente. A mí me ha interesado intentar llegar al alma, al corazón de un pueblo que me ha interesado desde hace mucho tiempo.

¿Cómo has elegido el reparto que ha participado de la película?

Ha sido el resultado natural de nuestras investigaciones y localizaciones. Viajamos por Irán y a través de ese viaje vas conociendo a las personas que se convierten en personajes de nuestra historia de una forma muy sencilla y, sobre todo, muy natural.

El aroma de azafrán, los colores ocres del Kurdistán y la luz del Caspio y del delta hay que captarlo con imágenes

¿En qué estadio se encuentra el proyecto?

Estamos cerrando la etapa del montaje y queda un mundo de la postproducción. Pero vamos a ver, con este parón motivado por el Coronavirus no contábamos.

¿Cómo descubriste Verkami y por qué decidiste impulsar el proyecto a través de la plataforma?

Todo lo relacionado con la campaña con Verkami es responsabilidad y trabajo de Adriana Cabeza y de Sandra Mora, de Quatre Films, que la han dirigido.

El objetivo inicial de la campaña eran 10.000 euros que alcanzaste sobradamente. A qué crees que se debe el secreto de tu éxito?

El éxito de esta campaña tiene muchos padres, el primero es Verkami que tienen prestigio de transparencia y esto es muy importante. También de Quatre Films que no ha escatimado esfuerzo, talento y derroche de trabajo. Y no olvidemos a una comunidad de Radio 3 que es un patrimonio militante y al que desde aquí, desde Verkami, quiero agradecerles su generosidad y su colaboración.

¿Cómo fue la relación con los mecenas?

La mayoría son oyentes de El séptimo vicio. Nos hemos visto en conciertos, en festivales. Es una comunidad cinéfila muy activa, que nos vemos, nos conocemos, nos vamos de tapas y compartimos mucho cine y mucha tertulia.

¿Qué ha sido lo mejor y lo peor de la experiencia del micromecenazgo?

Lo mejor es ver la respuesta de la gente. No tiene precio. Lo peor es interiorizar que estás pidiendo plata a una comunidad enormemente respetuosa. Un millón de gracias. No tendré espacio ni tiempo suficiente para agradecérselo uno por uno, una por una.

¿Qué crees que aporta el crowdfunding a creadores como tú?

Aunque digo que lo peor es cuando ves que estás pidiendo dinero, lo cierto es que lo mejor no es la plata que te aporta la gente, sino la cantidad de relaciones, de ideas y de temas que genera la campaña. Te proponen títulos, ideas y, sobre todo, el deseo de ver tu trabajo.

Cuánta más verdad tenga tu proyecto, más lejos vas a llegar en tu campaña

¿Qué consejo darías a aquellos que como tú quieren impulsar sus proyectos a través de Verkami?

Más que consejo, sería una sugerencia: cuánta más verdad tenga tu proyecto, más lejos vas a llegar en tu campaña.

¿Alguna idea para una pelicula nueva en cartera? Y si es así, ¿volverás a buscar finaciación con Verkami?

Sí, hemos acabado un nuevo guión, muy diferente a Un blues... Y, por supuesto, volveremos a Verkami.

+ Info

Campaña - Un blues para Teherán

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